Sorteos

Budapest en mi maleta por Leticia García (I)

por Carla (4 noviembre 2009)

1ª Parte – BUDAPEST
Es sorprendente ver cómo a pesar de las invasiones, ataques y bombardeos que ha sufrido Budapest durante siglos aún conservan y rehabilitan todos sus edificios y monumentos. Un paisaje realmente precioso de una ciudad que aún emana la esencia de esa Vieja Europa bañada por el Danubio.

Nos alojamos en el barrio de Pest, frente al Mercado Central y a pocos metros del Puente de la Libertad.

El primer día nos regalaron una visita histórica de la ciudad, cuyo inicio tuvo lugar en el Balneario Szechenyi, para adentrarnos en el Castillo de Vajdahunyad. Más adelante hicimos parada en la Plaza de los Héroes, desde la cual se puede contemplar el Museo de Bellas Artes y una impresionante Avenida Andrássy por la que brotan a un lado y a otro casas señoriales realmente bellas terminando ésta prácticamente en el majestuoso edificio de La Ópera Nacional de Hungría. Desde allí, el autobús nos llevó al Bastión de Los Pescadores. Un mirador situado en la colina de Buda, con una preciosa vista panorámica de Pest, lleno de escaleras y paseos, con pasadizos subterráneos cerrados al público, a orillas del Río Danubio, cerca de la Iglesia de Matías. Ese día comimos en Lido, junto al Puente Elisabeth. Un casino muy famoso donde por primera vez probamos el el famoso Goulash. Me encantó, así que lo comí durante los 2 días.

Para bajar la comida, que resulta bastante pesada, nos dirigimos a la Basílica de San Esteban, de nuevo a la Ópera, hasta llegar al Parlamento, a orillas del Danubio. Un edificio realmente espectacular.
Mientras el resto se ponía tibio de cerveza, yo tomaba una imbebible limonada con gas en una terracita esperando que fuera la hora de nuestra cena-paseo en barco por el Danubio. Una hora de trayecto de la cual pasas la cena navegando hacia un lado del río, pasando bajo el Puente de las Cadenas y bordeando Isla Margarita. La vuelta la disfrutamos en la terraza tomando el aire, una copa o simplemente disfrutando del paisaje y la compañía. Budapest por la noche es embaucadora, una roba-corazones. Recomendable hacerla por libre. Te ahorras una pasta. Esa noche terminamos tomando copas en el For Sale, un acogedor pub cerca del hotel, frente al Mercado Central, donde había música en directo.

Al día siguiente visitamos el precioso Mercado Central y las principales calles de tiendas de Pest, donde compramos regalos y recuerdos para la familia. Después de comer nos dirigimos al hotel para sacar las toallas en bolsas de plástico (jajaja) y acudir al Balneario Gellert. Balneario medieval donde se rodó el anuncio Danone. Nos estuvimos bañando en las termas (38º) y piscinas hasta que se nos arrugaron los dedos. Regresamos al hotel con nuestras empapadas toallas, por lo que nos tuvimos que secarnos con las de mano tras la ducha. Esa noche cenamos «Platos Transilvanos» en Haz, un restaurante de lo más peculiar con un ambiente excelente, tenue luz, mesas de billar, copas, cenas…Un todo en uno. Un sitio recomendable. Esa noche nos despedíamos de Budapest, así que no pudo faltar una última reunión con cervezas tamaño familiar en un bar universitario situado cerca del Hotel donde nos hospedábamos.

Esa noche sentí una mezcla de sentimientos. Por un lado la curiosidad de conocer Praga frente al sentido adiós de la magnífica ciudad de Budapest.

Comparte

Sobre la autora
Carla

CarlaSoy Carla de Privalia. Escribo en este blog desde 2015 y estoy aquí para hablaros de moda real, de trucazos para sacar partido a nuestro estilo y para ayudaros a cazar tendencias al mejor precio.

Deja tu comentario