Sorteos

De ruta en el Camino de Santiago

por Carla (4 agosto 2010)

Hoy compartimos la ruta veraniega de María y Bárbara por el increíble Camino de Santiago. Desde Lugo hasta Santiago, combinando el Camino primitivo y el francés, estas dos aventureras nos cuestan la magia de este viaje tan especial en el año Xacobeo 2010.

La verdad es que cuando decidimos hacer el camino pensamos que era un viaje bastante económico, que nos sentaría bien un poco de naturaleza y que era la manera perfecta de desconectar de la rutina. Sólo fallamos en dos cosas: el peso de la mochila (llevábamos unos mochilones de los que sólo usamos la mitad) y la falta de entrenamiento previo. Y es que para María que es una máquina de hacer deporte la cosa fue durilla, pero para mí a ratos fue mortal.

Pero os cuento, salimos de Lugo y tomamos el camino primitivo que, aunque es de los menos conocidos, es una preciosidad. Montaña en estado puro, bosques, arroyos y pueblecitos de cuento a lo Señor de los Anillos. En total debíamos recorrer 105 km hasta la catedral en unos cinco días, así que lo lógico era hacer etapas de unos 20km al día. Pero la lógica no suele funcionar con nosotras así que combinamos etapas de 18 km, de 30 y pico, de 12… El primer día pagamos el precio de ser novatillas porque todo el mundo madruga muchísimo (la hora de empezar a caminar es entre las 5 y las 6 de la mañana) y a la una del mediodía ya no hay sitio en casi ningún albergue público y o bien te apañas bajo las estrellas o pagas hostal. No me puedo quejar porque nosotras tuvimos mucha suerte y hasta estrenamos un albergue en Seixas que era una maravilla (si vais no os lo podéis perder). Este albergue en cuestión estaba al lado de una granja y Marifé que era la que lo regentaba nos invitó a ver nacer un ternerito, nos acompañó al supermercado en coche (cosa impensable en medio de la montaña) y hasta nos dejó ollas para cocinar-¡un sol de mujer! Nuestra siguiente parada fue en Melide donde aprovechamos para recobrar fuerzas con una buena ración de pulpo en la clásica pulpería “Casa Ezequiel”. Este día vivimos la jornada más dura porque caminamos hasta Arzúa y después de casi 34 km nuestros tobillos, poco acostumbrados a las chirucas, dijeron ¡basta!

El despertar fue dolorido, pero la esperanza de un bañito en las pozas naturales de Rivadiso nos dio un empujón extra. Caminamos como jabatas, sin hacer casi descanso en las horas de sol pero cuando llegamos ya estaba lleno. Santa Irene nos acogió y aunque no hubo poza, la duchita fría y la cura con vendas, tiritas y similares nos sentó bastante bien. Al día siguiente, empezamos la última etapa. Desayuno fuerte y madrugón para aprovechar el ratito fresco de niebla. Hacia mediodía ya estábamos en Monte do Gozo, un montecito que recibe este nombre porque cuando llegas a la cumbre ya se ve Santiago y hace una ilusión que ni te lo crees. Parada estratégica y rumbo a la catedral siguiendo el camino de conchas. A la llegada emoción y una auténtica multitud de peregrinos que nos habíamos ido cruzando por el camino. Saludos, copitas para celebrarlo y una comilona (ya sin mochila) de esas que te dejan a reventar. Y por la noche el mejor cierre: espectáculo de luces y música en la catedral y conciertazo de Pereza (con chaqueta de La Condesa incluida).

Cinco días sin móvil, tele ni ordenador. Sólo Naturaleza, animales, gente maja y vida sana. Que queréis que os diga, durillo pero no dudaríamos en repetir mañana mismo. 100% recomendable, eso sí mejor con una mochila con lo indispensable y unas buenas caminatas de entreno.

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Sobre la autora
Carla

CarlaSoy Carla de Privalia. Escribo en este blog desde 2015 y estoy aquí para hablaros de moda real, de trucazos para sacar partido a nuestro estilo y para ayudaros a cazar tendencias al mejor precio.

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