Privalia

Lubumbashi

por Carla (17 noviembre 2010)

El 3 de agosto, después de 10 horas de avión, llegaba a Lubumbashi con mucha ilusión, mucha curiosidad y también con un poco de respeto. Aunque, a decir verdad, de poco no llego porque el avión hizo escala en Malawi y bajé pensando que era Lubumbashi… ¡Suerte que el aeropuerto era pequeño y pude volver al avión sin problema! A pie de pista me esperaba Manu, la responsable de nuestro grupo de trabajo en Congo.

Lubumbashi es la segunda ciudad más importante, tiene 1,5M de habitantes y está situada al sur del país, cerca de Zambia y en una zona bastante rica en cuanto a minerales.

Al salir del aeropuerto me llamó la atención lo árido del paisaje y es que agosto es el final de la estación seca. De camino a la ciudad, pasamos por una zona de casas que antaño seguro que fueron muy bonitas. Casas de la época colonial. Seguramente una de las pocas herencias interesantes del colonialismo belga.

Al llegar a la ciudad todo era actividad y color. Mucha gente en muchos sitios, todo muy caótico pero con mucho sabor. Todo muy alegre y muy vivo. No hay muchas tiendas a pie de calle como las entendemos en Europa pero sí muchos mercados en plena calle que venden de todo: carne, fruta, pescado, ropa, zapatos, teles, sofás,… una bonita foto multicolor.

Hay niños que juegan en la calle a fútbol. Los niños, afortunadamente, aún son niños en casi todos los sitios. También hay mucha suciedad y la mayoría de calles están sin asfaltar. Apenas hay infraestructuras. Se nota que el estado es ciencia ficción. De pronto, te das cuenta de lo mucho que tenemos en Occidente.

Finalmente, llegamos a casa y a la oficina. Y es que son el mismo lugar. La casa-oficina está en el centro de Lubumbashi en una zona bastante tranquila. La casa es como todas las de alrededor: modesta y funcional. Bueno todo lo funcional que puede ser una casa en Lubumbashi, es decir, sin agua corriente y con luz dos días sí y uno no. Pero es tranquila y agradable. Tiene un pequeño jardín donde se puede leer en los pocos momentos de tranquilidad que vayamos a tener. Manu me explica las normas de la casa. Somos 10 voluntarios viviendo juntos y hay que estar bien organizados. Como mis dotes de cocina son más bien escasas, decido ayudar con los cubos de agua y limpiar los platos. Estoy tranquilo porque todos los voluntarios son italianos así que seguro que comeremos bien!

Un primer día intenso y lleno de sensaciones. Me voy a dormir que mañana empieza lo bueno. Tengo muchas ganas de ver el centro de salud de Kanyaka, de conocer a los niños, de conocer a más personas de Amka Katanga, de hacer muchos cosas, de dar mucho y de recibir mucho. Como me dijo un buen amigo antes de partir, en estas situaciones siempre recibes mucho más de lo que das. Seguro que será así:)

Besos,
Jota

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Sobre la autora
Carla

CarlaSoy Carla de Privalia. Escribo en este blog desde 2015 y estoy aquí para hablaros de moda real, de trucazos para sacar partido a nuestro estilo y para ayudaros a cazar tendencias al mejor precio.

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